Cada mes, millones de familias en México reciben dinero de un familiar que vive en Estados Unidos, Canadá o algún otro país. Ese ingreso no siempre se trata como lo que realmente es: una parte fija del presupuesto familiar. Se recibe, se gasta rápido en lo urgente del momento y rara vez se planea con la misma disciplina que un sueldo.
Entender cómo funciona el envío desde el otro lado, qué te conviene al recibirlo y qué hacer con ese dinero una vez que llega puede significar más pesos disponibles cada mes, sin que tu familiar en el extranjero tenga que enviar un centavo más.
Respuesta rápida: recibe tu remesa en una cuenta bancaria a tu nombre, no en ventanilla. Pide a quien te envía que compare tipo de cambio y comisión antes de mandar, evita fines de semana para el envío y destina una parte del dinero a ahorro o pago de deudas antes de gastarlo en lo demás.
De qué depende cuánto dinero te llega
El monto que recibes no depende solo de cuántos dólares envía tu familiar. Depende también de la comisión que cobra la remesadora o el banco, y del tipo de cambio que aplican, que casi nunca es el mismo que el tipo de cambio oficial que reporta el Banco de México (Banxico).
Dos remesadoras distintas pueden ofrecer un tipo de cambio con varios centavos de diferencia por dólar. En un envío de 300 dólares, esa diferencia puede representar 40 o 50 pesos menos para ti, solo por elegir mal la opción.
En 2026, las remesas hacia México siguen creciendo. El primer semestre del año sumó 30,759 millones de dólares, el monto más alto registrado para un periodo enero-junio, con un envío promedio de 405 dólares y transferencias electrónicas cubriendo 99.2% del total. Michoacán, Jalisco y Guanajuato están entre los estados que más dependen de este ingreso.
El nuevo impuesto del 1% en Estados Unidos
Desde el 1 de enero de 2026 aplica un impuesto federal de 1% en Estados Unidos, pero solo a las remesas enviadas en efectivo, con giro postal, cheque de caja u otro instrumento físico similar. Las transferencias electrónicas, con tarjeta de débito o desde una cuenta bancaria están exentas.
El gobierno mexicano lanzó la Tarjeta Paisano de Finabien para reembolsar ese 1% a quien envía en efectivo, siempre que tramite la tarjeta en un consulado mexicano en Estados Unidos. Si tu familiar todavía envía dinero en efectivo, vale la pena que conozca este programa: le devuelve un dinero que de otra forma perdería en cada envío.
Cómo te conviene recibir el dinero
La forma en que recibes la remesa también afecta cuánto te queda y qué tanto te sirve a futuro.
- Cuenta bancaria a tu nombre: el dinero llega directo, sin trasladarte a cobrar, y cada depósito queda registrado como parte de tu historial de movimientos. Con el tiempo, ese historial puede ayudarte a construir Buró de Crédito y acceder a un crédito de nómina o una tarjeta más adelante.
- Efectivo en ventanilla o Red de la Gente: útil si no tienes cuenta bancaria, pero implica trasladarte, hacer fila y a veces pagar un costo de transporte que reduce lo que en realidad ganaste al elegir esa opción sobre otra.
- Aplicaciones y monederos digitales: varias remesadoras y bancos ofrecen retiro o uso directo desde una app, sin necesidad de cuenta tradicional, aunque conviene revisar si cobran comisión adicional por retiro en cajero.
Si aún no tienes cuenta bancaria, abrir una cuenta básica solo para recibir remesas es un trámite sencillo: pide identificación oficial vigente, CURP y comprobante de domicilio no mayor a tres meses. La mayoría de los bancos no cobra manejo de cuenta en sus opciones básicas.
Qué hacer con el dinero una vez que llega
El error más común es tratar la remesa como dinero extra en vez de como ingreso fijo del hogar. Si llega con cierta regularidad, merece un lugar en tu presupuesto, no solo en tu gasto del momento.
- Sepárala antes de gastarla: aparta primero lo que cubre gastos fijos (renta, servicios, colegiaturas) y decide después qué queda disponible para gasto libre.
- Arma un colchón de emergencia: si la remesa cubre parte de tus gastos básicos, un imprevisto en el envío (retraso, problema de salud del familiar que envía, pérdida de empleo en el extranjero) te deja sin ese ingreso de un mes a otro. Un fondo de tres meses de gastos básicos reduce ese riesgo.
- Considera invertir una parte: si te queda un remanente constante mes con mes, Cetesdirecto permite invertir desde montos bajos en instrumentos respaldados por el gobierno federal, una alternativa más rentable que dejarlo parado en una cuenta sin rendimiento.
- Evita depender de créditos caros mientras esperas el envío: si sueles pedir prestado a la quincena o usar tarjetas departamentales para llegar al día del depósito, revisa primero si puedes ajustar el calendario de gastos del hogar antes de recurrir a un crédito con intereses altos.
- Úsala para construir historial, no solo para gastar: si tienes una tarjeta de crédito, un pago puntual con parte de la remesa cada mes fortalece tu Buró de Crédito más que dejarla sin usar.
A quién acudir si algo sale mal
Si sospechas que una remesadora cobra comisiones fuera de lo normal, aplica un tipo de cambio injustificadamente bajo o simplemente no confías en la empresa, Condusef mantiene el registro SIPRES, donde puedes verificar si una institución está debidamente autorizada para operar en México.
Profeco publica de forma periódica el comparativo “Quién es Quién en el Envío de Dinero”, con comisiones y tipo de cambio de distintas remesadoras y bancos, útil para que tu familiar en el extranjero elija antes de enviar, no después.
Si el problema es con tu propia cuenta bancaria o con un cobro que no reconoces al recibir el depósito, el primer paso es una queja directa ante el banco. Si no hay solución, Condusef atiende reclamaciones sobre servicios financieros en México, incluida la recepción de remesas.
Tratar la remesa como parte formal de tu presupuesto, no como un ingreso de emergencia, es lo que hace la diferencia entre que ese dinero se diluya mes con mes o que realmente construya algo: un colchón, un historial crediticio o un ahorro que antes no tenías.
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