Tu casa ya está pagada (o casi) y necesitas una cantidad grande de dinero: para consolidar deudas caras, arrancar un negocio o pagar una remodelación. Los bancos te ofrecen una salida que suena lógica: prestarte sobre el valor de tu propiedad, a tasa fija y a varios años.
Es el crédito de liquidez con garantía hipotecaria. Puede ser una de las formas más baratas de conseguir dinero en México, pero también es la única en la que, si algo sale mal, lo que está en juego es tu vivienda. Aquí tienes los criterios para decidir si te conviene.
Respuesta rápida: tiene sentido cuando necesitas un monto alto para algo que mejora tu situación financiera (por ejemplo, sustituir deuda más cara) y tienes ingresos estables que cubren la mensualidad con holgura. Si el dinero es para consumo o tus ingresos son inciertos, el riesgo de perder tu casa no compensa la tasa más baja.
Qué es un crédito de liquidez con garantía hipotecaria
Es un préstamo en el que dejas tu casa como garantía. A diferencia de una hipoteca tradicional, el dinero no se usa para comprar la vivienda: lo recibes en efectivo y lo destinas a lo que necesites.
El banco hace un avalúo de tu propiedad y te presta solo una parte de su valor. Esa parte se llama aforo. En los productos vigentes de los bancos grandes suele estar entre 50% y 70% del valor del inmueble.
Por ejemplo, si tu casa vale $2,000,000 y el banco te da un aforo de 60%, podrías recibir hasta $1,200,000. Eso siempre depende de que tus ingresos alcancen para pagar la mensualidad.
Cómo se ve en la oferta actual
Estos son dos ejemplos con datos publicados por los propios bancos:
- Santander, Crédito Hipotecario Liquidez: aforo de 50% a 70% según tasa y plazo, tasa fija de 11.50% a 12.50% anual y plazos de 5, 10 y 15 años. Su CAT promedio va de 13.2% a 13.7% sin IVA según el tipo de vivienda (calculado el 4 de septiembre de 2026, vigente al 4 de marzo de 2027). Pide ingresos netos de al menos $7,500 al mes si eres asalariado.
- Banorte, Crédito Hipotecario Liquidez: hasta 70% del valor comercial del avalúo, tasa fija de 11.90% anual y plazos de 5 a 15 años. Su CAT promedio es de 16.2% sin IVA (calculado el 10 de agosto de 2026, vigente al 10 de febrero de 2027). El crédito mínimo es de $200,000 y la vivienda debe valer al menos $350,000.
HSBC también ofrece una línea de liquidez dentro de su Hipoteca Full. Las condiciones cambian con frecuencia, así que revisa siempre el folleto vigente del banco antes de comparar.
Por qué suele salir más barato que otros créditos
La garantía reduce el riesgo para el banco, y eso se refleja en el precio. Un CAT de entre 13% y 17% es mucho menor que el de una tarjeta de crédito, una disposición de efectivo o la mayoría de los préstamos personales sin garantía.
Además, la tasa es fija: tu mensualidad no sube aunque Banxico mueva su tasa de referencia. Y los plazos largos permiten pagos mensuales más bajos que un préstamo personal a 3 o 4 años por el mismo monto.
Pero el CAT no cuenta toda la historia. Hay costos que pagas al inicio y que no siempre entran en ese porcentaje.
Los costos que no ves en el anuncio
- Avalúo: lo pagas tú. En Banorte, para una vivienda de hasta $1,000,000, cuesta $3,000.
- Comisión por apertura: en Banorte es de 1% del crédito, más $500 de gastos de aprobación.
- Gastos notariales: la garantía se formaliza ante notario. Banorte indica que estos gastos no están incluidos en su CAT, y Santander advierte que la escrituración puede ir de 3% a 9% del costo de la operación.
- Seguros obligatorios: de vida y de daños al inmueble. Se cobran mes a mes y se suman a tu pago.
Si pides un monto pequeño, estos gastos iniciales pesan mucho sobre lo que realmente recibes. Por eso este producto tiene más sentido para montos altos.
El riesgo real: tu casa respalda la deuda
Si dejas de pagar, el banco puede iniciar un proceso legal para ejecutar la garantía y quedarse con la propiedad para recuperar lo que le debes. No ocurre de un día para otro, pero tampoco es una amenaza teórica.
Piensa en lo que puede cambiar en 10 o 15 años: un despido, una enfermedad, un divorcio, un negocio que no despega. Con un préstamo personal, un mal año daña tu historial en el Buró de Crédito. Con una garantía hipotecaria, un mal año puede costarte el lugar donde vives.
También ten en cuenta que, mientras exista el crédito, la casa queda gravada. Para venderla o heredarla sin complicaciones, primero tendrás que liquidar el saldo o negociar con el banco.
Diferencias clave frente a otras opciones
| Opción | Monto posible | Plazo típico | Qué arriesgas |
|---|---|---|---|
| Liquidez con garantía hipotecaria | Alto (parte del valor de tu casa) | 5 a 15 años | Tu vivienda |
| Préstamo personal sin garantía | Bajo a medio | 1 a 5 años | Tu historial crediticio |
| Préstamo con garantía de auto | Medio | Corto a medio | Tu coche |
Entérate más: Cómo decidir si un préstamo personal o con garantía te conviene según tus metas
Cuándo sí tiene sentido usar tu casa
- Si vas a sustituir deuda más cara: cambiar varias tarjetas o préstamos con CAT alto por un solo pago a menor costo puede ahorrarte mucho dinero. La condición es cerrar esas tarjetas o dejar de usarlas. Si vuelves a llenarlas, terminas con el doble de deuda y tu casa comprometida.
- Si el dinero aumenta el valor de tu patrimonio: una remodelación o ampliación que eleve el valor de la vivienda, o una inversión con números claros, son usos defendibles.
- Si tu ingreso es estable y comprobable: la mensualidad debe caber en tu presupuesto aunque tus ingresos bajen un poco. Calcula tu capacidad de pago real antes de pedir el monto máximo.
- Si necesitas un monto que ningún préstamo personal te daría: cuando hablamos de cientos de miles de pesos o más, esta suele ser una de las opciones más baratas disponibles.
Entérate más: Por qué consolidar deudas puede ser una trampa si no se hace bien
Cuándo es mejor buscar otra salida
- Si es para gasto de consumo: viajes, fiestas, un auto de lujo o “darte un respiro”. Pagar durante 15 años algo que se acaba en meses no compensa el riesgo.
- Si tus ingresos son variables o inciertos: si trabajas por comisiones o por honorarios, o estás cambiando de empleo, piénsalo dos veces. El plazo es largo y la garantía no perdona.
- Si necesitas poco dinero: para montos chicos, los gastos de avalúo, notario y apertura pesan demasiado. Un préstamo personal o una negociación directa con tu acreedor puede salir mejor.
- Si ya estás en una crisis de pagos: cuando la deuda viene de gastar más de lo que ganas cada mes, poner tu casa en garantía no resuelve el problema de fondo. Antes de comprometerla, revisa tu presupuesto o busca una reestructura con tus acreedores.
- Si la casa no es solo tuya: si es patrimonio familiar o en ella viven tu pareja, tus hijos o tus padres, la decisión los afecta a todos.
Antes de firmar, revisa esto
- Compara el CAT y los gastos iniciales de al menos 2 o 3 bancos con el mismo monto y plazo. El simulador de cada banco y la información de Condusef te ayudan a hacerlo.
- Pide el monto que necesitas, no el máximo que te ofrecen. Un aforo menor reduce tu mensualidad y tu riesgo.
- Elige el plazo más corto que puedas pagar con holgura. Un plazo largo baja la mensualidad, pero aumenta el total de intereses.
- Confirma si puedes hacer pagos anticipados sin penalización para reducir el saldo cuando tengas dinero extra.
- Lee las condiciones de los seguros, en especial si incluyen cobertura por desempleo, y revisa cuánto suman a tu pago mensual.
Usar tu casa para pedir dinero puede ser una buena o una mala decisión. Depende de para qué es el dinero y de qué tan seguro es tu ingreso en los próximos años. Si el préstamo mejora tus finanzas y la mensualidad no te ahoga, puede ser una herramienta muy útil. Si solo aplaza un problema, el costo final puede ser tu patrimonio.