Compartir gastos con tu pareja o roomie puede ser uno de los mayores desafíos de la convivencia. Hoy en día, en donde muchos jóvenes profesionales comparten departamento para ahorrar en renta, o las parejas deciden mudarse juntos, los problemas de dinero suelen ser la principal fuente de conflictos. Un pago olvidado, una división injusta o la falta de comunicación pueden convertir la mejor relación en un campo de batalla.
La buena noticia es que dividir gastos no tiene que ser complicado ni incómodo. Con el sistema correcto, reglas claras desde el inicio y las herramientas adecuadas, puedes mantener la paz financiera y fortalecer tu relación en el proceso. Conoce aquí algunos consejos para hacerlo de la manera más justa y eficiente posible.
Establece el sistema de división desde el día uno
Lo peor que puedes hacer es empezar a vivir juntos sin discutir cómo manejarán el dinero. Antes de mudarse o al inicio de la convivencia, siéntense a tener “la conversación del dinero”. Puede ser incómoda, pero es necesaria.
Define qué gastos se comparten y cuáles no. Los gastos compartidos típicos incluyen: renta, luz, agua, gas, internet, despensa básica y productos de limpieza. Los gastos personales son: ropa, salidas con amigos, suscripciones individuales (Netflix, Spotify), comida fuera de casa y artículos de cuidado personal.
Elige el método de división que funcione para su situación:
- División 50/50: La más simple. Todo se divide exactamente a la mitad. Funciona bien cuando ambos tienen ingresos similares. Si la renta es de 8,000 pesos, cada uno paga 4,000 pesos.
- División proporcional al ingreso: Más justa cuando hay diferencia salarial significativa. Si uno gana 15,000 pesos mensuales y el otro 25,000 pesos (total 40,000), el primero aporta el 37.5% de los gastos y el segundo el 62.5%. Con una renta de 8,000 pesos, uno pagaría 3,000 y el otro 5,000.
- División por consumo: Útil para roomies con estilos de vida muy diferentes. Si uno viaja constantemente y apenas usa el departamento, podría pagar menos en servicios. Requiere más comunicación pero puede ser más equitativa.
Crea una cuenta compartida o usa apps especializadas. En México, apps como Splitwise, Settle Up o incluso Mercado Pago permiten dividir gastos fácilmente. Splitwise es especialmente útil porque lleva registro automático de quién debe qué y envía recordatorios cuando alguien debe dinero.
Establece un día de pago mensual. Por ejemplo, el día 5 de cada mes todos hacen sus transferencias para cubrir la renta y servicios. Esto evita estar persiguiendo a alguien para que pague o que se acumulen deudas pequeñas que generan resentimiento.
Maneja el día a día sin perder el control
Una vez establecido el sistema base, necesitas herramientas para manejar los gastos cotidianos sin convertirte en contador o generar tensión cada vez que alguien compra algo.
- Crea un fondo común para gastos variables: Además de los gastos fijos como renta, tendrán gastos que varían mes a mes: despensa, productos de limpieza, papel de baño, bombillas. En lugar de dividir cada compra individualmente, cada persona aporta una cantidad fija mensual a un fondo común (digamos 1,500 pesos cada uno). Cualquiera puede usar ese dinero para compras del hogar sin pedir permiso. Al final del mes, hacen cuentas y ajustan para el siguiente mes si es necesario.
- Usa el método de “turnos de pago”: Para gastos comunes como el súper, establezcan turnos. Una semana paga uno, la siguiente el otro. Esto elimina la necesidad de estar dividiendo cada ticket del Oxxo o del mercado. Eso sí, ambos deben ser honestos y gastar montos similares cuando les toca su turno.
- Digitaliza todo con transferencias: Olvídate del “después te pago” o “te debo tanto”. Cada vez que alguien cubra un gasto compartido, la otra persona hace la transferencia inmediatamente. Si pagaste 600 pesos del gas y tu roomie debe 300, que te transfiera esos 300 pesos al instante. Las apps bancarias mexicanas como BBVA, Nu, Klar o Mercado Pago hacen esto súper fácil.
- Documenta los gastos grandes: Para compras importantes (un refrigerador, muebles, reparaciones), tomen foto del ticket y guárdenlo en un chat o carpeta compartida. Esto evita malentendidos futuros sobre quién pagó qué.
Dividir gastos correctamente con tu pareja o roomie no se trata solo de números y ecuaciones matemáticas. Se trata de respeto, comunicación y establecer expectativas claras desde el inicio. Los mejores sistemas son aquellos que son justos, simples de mantener y que minimizan las oportunidades de conflicto.